... Mis ojos se alegraron de verte,
... Mis labios tuvieron para ti una sonrisa,
... Mi corazón se aceleró por ti,
... Pensé en morir en tus brazos,
... Pensé que me amabas,
... Pensé que eras mi felicidad,
... Quise envejecer a tu lado,
... Quise compartir mis sueños contigo,
... Quise que mi alma se fundiera con la tuya,
... Tus besos incendiaron mi boca,
... Tus manos hicieron temblar mi cuerpo,
... Tus ojos miraron mi cuerpo desnudo,
... Provocaste en mí una gran ternura,
... Provocaste en mí un gran cariño,
... Provocaste en mí una gran pasión,
... Me sentí parte de ti,
... Me sentí que era tuya,
... Me sentí feliz a tu lado,
... Supe que me habías traicionado...
Sí, lo supe, tus amistades fueron las que te traicionaron a ti, esas mismas que amaestraste en contra mía, esas mismas que llamaban para burlarse de mi por haber puesto mi fé en alguien que era indigna de ella, esas mismas que son las que te han difamado llamándote adicta y prostituta; esas mismas que han servido de mensajeras de tus chantajes y por supuesto de tu TRAICION.
Y ahora, todo lo que queda es el recuerdo de esa traición, de esa horrible traición. Ahora sólo la decepción, el rencor, la tristeza y el deseo de venganza quedan; sí, desearía vengarme de ti, hacerte sufrir hasta el último día de tu vida, hacer de tu existencia un infierno; descubrir ante el mundo quién eres en realidad y verte entre la escoria a la cual perteneces. Pero no, vengarme sería para alguien como tú, un delicado dulce que degustarías con gran placer; pero no, no te daré ese gusto, no te seguiré dando espacio en mi vida, en mi alma, ni en mi corazón; nunca más, pues te he extraído de ellos como se extrae el veneno de una herida, pues para la basura como tú, su recompensa es la ignominia, la lástima y el olvido.
jueves, 20 de diciembre de 2007
lunes, 3 de diciembre de 2007

alegria
Quien dice de alegrías
Remanso de placeres
Descanso de dolores
Sonrisa entre la nieve
Quien dice de alegrías
Al callar los silencios
Poblada de encuentros
La sonrisa se agranda
Quien dice de alegrías
Ya quiero yo cantando
Ser trigo entre los fardos
Ser luz entre la niebla
Quien dice de alegrías
Eternamente nuestra
A lo largo del tiempo
Sembrando, con la tinta vida
La bella primavera, calida
La penumbra pura y absoluta
El amor que comienza repetidamente
El sol brillante, el viento fresco
Nuestra naturaleza que refleja la tierra
Quien dice de alegría, dice esta en la vida

Alucinante verdad
irrumpe en el rostro,
de imaginarios trazos
esbozados por el pincel...
-adelante!!!
la puerta está abierta
sólo para usted.
Emociones congestionadas,
medicina alternativa:
una leche con chocolate caliente
reconforta,
máximo placer
por la mañana,
aves claras,
concierto de rock,
el día espera ,
las nubes se colorean
y la tarde
se renueva...
en el océano de la vida
se me han caído
unas estrellas,
unas hojas blancas
y unas palabras bellas.
El paisaje se concreta...
y es tanta la fuerza del color
que el vértigo nos atrapa,
vida nueva !,
vida nueva!...
collage 3ºB
¿EXISTE EL AMOR PERFECTO?

La mayoría de nosotras desea que los hombres con los que nos relacionamos nos amen y quieran tal como somos. El deseo de nuestros corazones es dar y recibir el amor del ser amado, incluso si éste discrepa con lo que hacemos o decimos. Sin dudas sería maravilloso tener este tipo de relación con la gente, pero para lograrlo cometemos el error más común: no nos comportamos como somos.
Llegar al amor perfecto podría ser posible, siempre y cuando logremos tener esta relación con nosotras mismas, antes de comenzar a construir algo.
Una de las razones por las que a muchas de las mujeres les resulta difícil amar, es porque previamente no se aman a sí mismas. Es duro reconocer que somos imperfectas, y aceptar además que esa imperfección se evidencie ante quien nos ama.
La verdad es que la perfección no existe para nadie, y que el amor que alguien pueda sentir por nostras ya nos hace perfectas, aún con todos nuestros errores. Sabiendo esto, es muy probable no sólo que nos amen más, sino que también comencemos nostras a amar genuinamente a los demás, con todos sus errores.
Aquí están las tres formas de tener un mayor amor por nostras mismas:
1. Escuche sus palabras y sus pensamientos. ¿Por qué razón? Porque ellos determinarán sus acciones.
Una de las cosas que más ayuda a escuchar los propios pensamientos es escribir un diario. No es necesario que usted también lo haga, pero sí que registre varias de sus reflexiones. En vez de usar un cuaderno grande, puede utilizar un pequeño anotador, que puede guardar en su monedero o bolsillo, para tener un acceso fácil en el momento en que sus pensamientos surjan (de hecho, si no anota inmediatamente sus ideas y reflexiones, le será difícil recordarlas más adelante, o por lo menos con el mismo grado de claridad).
Pero cualquiera sea el método, lo importante es que usted anote sus pensamientos, para saber qué desea su corazón.
2. Sea honesta con usted misma y preste atención a todas sus acciones. Las acciones hablan más que las palabras, y siempre dicen la verdad.
¿Qué dicen sus acciones sobre usted? ¿Si usted dice que ama su trabajo, pero sus acciones dicen lo contrario (llega tarde, se enoja con sus compañeros, etc.), ¿cuál cree que es la verdad, sus palabras o sus acciones?
Por otra parte, si usted dice que no es buena en cierto trabajo, pero sus acciones dicen otra cosa… ¿Cuál es la verdad?
Usted puede utilizar esta metodología para cosas mucho más trascendentes en su vida. Siendo honesta con usted misma, o basándose en sus acciones, podrá saber la verdad sobre sus deseos y objetivos.
3. Tómese un tiempo durante el día para escuchar su voz interna. Aléjese de todo el ruido que hay alrededor suyo, y enfóquese profundamente dentro de usted misma. La respiración profunda durante un tiempo prolongado le ayudará a esto.
Es cierto que es difícil encontrar un momento durante el día, pero es muy importante, incluso si sólo se trata de apenas 10 minutos. El tiempo de reflexión puede realmente modificar su vida.
A pesar de lo que puede decirle su subconsciente, usted puede tener un amor sin límites. La clave incondicional es amarse primero a usted misma.
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